Audubon en WashingtonHeights
Eramis Cruz
Estoy seguro que muchos dominicanos y latinos que hoy le dan vida a la parte alta de la
isla de Manhattan no conocen a plenitud la razón por la que existe una calle con el nombre
de Audubon en esta parte de Nueva York.

Es posible que muchos dominicanos hayan oído decir que este señor nació en Santo
Domingo y por lo tanto creer que Audubon era dominicano.  John James Audubon nació
en les Cayes, Haití, en el 1785. El fue nombrado Jean-Jacques Fougére Audubon, su
padre fue un Capitán francés, marinero y aventurero llamado Jean Audubon, y su madre
una haitiana de la que no se tiene mucha información, ni se acierta si era haitiana o
francesa, pero se sabe que su nombre era Jeanne Rabine.  Algunos argumentan que se
dedicaba a trabajar en la plantación, y que era camarera. Hay también quienes la describen
como una muchacha francesa, una de las amantes de este capitán.  Para ese entonces,
Quisqueya se conocía con el nombre de Santo Domingo.  Jeanne Rabine, la madre de
John James Audubon, murió seis meses después del nacimiento de su hijo, quien sería el
pionero en el estudio científico de las aves y los cuadrúpedos de los Estados Unidos.

En Agosto 1788, a la edad de cuarto años, el niño es llevado a vivir a Francia por su
padre y es adoptado por la esposa legítima de Jean Audubon, de esta manera el nombre
de Audubon fue cambiado a John James.  A esta corta edad John James Audubon
comenzó a demostrar talento para el dibujo y su pasión por la naturaleza y la fauna.  Pasó
su infancia en Nantes, una ciudad industrial surtida por el río Loire en Francia occidental.  
Aquí recibió entrenamiento naval a la edad de 11 años cuando fue enviado a Rochfort-Sur-
Mer, pero la vida de John James Audubon seguiría otros rumbos y zarparía hacia puntos
más elevados y coherentes con su vacación y talento.

Muy joven Audubon vino a vivir a Estados Unidos (1803), su padre había adquirido una
granja llamada Mill Grove, en el condado de Montgomery, a unas veinticuatro millas de
Philadelphia, con la expectativa de que contuviera minas de plomo, quería que el hijo se
encargara de esta propiedad y al mismo tiempo evitarle al joven el servicio militar en la
armada de Napoleón.  Audubon se sintió tan complacido con la vida que llevó allí que el
mismo confeso:
“En Pennsylvania, estado maravilloso…, mi padre, con el deseo de probar mi amistad de
una vida, me ofreció lo que América llama una “Plantación” maravillosa, refrescada durante
el verano del calor por  las aguas del río Schuykill, y atravesada por el cortijo llamado
Perkioming…

Aquí comenzó con mayor fulgor el trabajo meritorio de Audubon, que lo convirtió en un
famoso naturalista y pintor de la vida silvestre.  En Mill Grove su vida no implicaba grandes
responsabilidades, se dedicaba a la caza, la pesca, el dibujo y la música.  También, según
él escribió, ocupaba cada momento en la vida social de la localidad,  ejercía  la natación,
tenía una gran habilidad para el baile y el patinaje sobre hielo.

Audubon ganó la aprobación de su padre y se casó con Lucy Bakewell (1803), una vecina
de la hacienda llamada Fatland Ford propiedad del padre de la muchacha, un inglés de
nombre Guillermo Bakewell.  Lucy apoyó a Audubon plenamente igual que los dos hijos
de la pareja, Víctor Gifford, primer hijo, y John Woodhouse, que nació después de su
hermana Lucy, ella  murió en el 1817.

Audubon también contó con la colaboración de grandes talentos, y superó a otros grandes
como fue Alexander Wilson (1766-1813) quien trabajó en importantes proyectos.
Audubon colectó toda clase de especimenes los cuales bosquejó y conservó con
propósito investigativo.  Es difícil colocar sobre la superficie de la imaginación la dimensión
del trabajo realizado por este hombre, las largas horas dedicadas a la observación, largos
viajes de exploración tras las aves y mamíferos, de manera que no tenemos el espacio para
mencionar todas las travesías que hizo solo o con quienes lo apoyaron, y creyeron en él.
The Birds of América se publicó en cuatro tomos entre 1827 y 1838, consistentes de mil sesenta y cinco aves de tamaño natural con dibujos y
descripciones sobre alimentos, comportamientos y otros aspectos importantes complementarios.

Él inventó un método innovador de atar con alambre el cuerpo del animal, una técnica que consistía en pasar con alambres los pájaros recientemente
matados para captar sus actitudes y sus características al ser reflejadas en sus bosquejos, que terminaban convertidas en atractivas y bellas pinturas
con un carácter realista impresionante.
Esta manera de lograr la postura de los animales vino a hacer contraste con las imágenes estáticas de sus antecesores y contemporáneos.

Las pinturas de Audubon son valoradas por su realismo, y son de gran significado para los científicos, los observadores de aves, y los coleccionistas
de obras de arte.  Existen esos grabados creados por artistas de las obras originales, Audubon supervisaba y aprobaba las realizaciones.
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