El primero de Mayo
Análisis e Historia
Por Eramis Cruz
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El Primero de Mayo de 1886 es recordado cada año por los trabajadores del
mundo por los acontecimientos que a partir de esa fecha conmovieron a todos
los pueblos. Sin embargo fue un martes cuatro de mayo de 1886 en la ciudad de
Chicago, que una multitud de trabajadores y ciudadanos de aproximadamente
2,500 se presentaron a las 8:30 de la noche, en un conocido lugar llamado
“Haymarket Square”. Se trataba de otra manifestación del movimiento de lucha
por una jornada de 8 horas de trabajo.

Este evento masivo figura en la historia como el acontecimiento central que
define la originalidad del Primero de Mayo. A consecuencias de ese día se
produjeron los hechos para uno de los juicios más injustos que la humanidad
conoce, en el que fueron condenados a la horca los “Mártires de Chicago”, el 11
de septiembre de 1887.

La manifestación del 4 de mayo estuvo precedida y sucedida por otras acciones
de masa de importante repercusión y que fueron cruelmente reprimidas por el
cuerpo del policial de la Ciudad.

El origen y el desarrollo del movimiento de lucha por una jornada más corta de
trabajo se conoció entonces como “Haymarket Affair” en honor a lo acontecido
en ese lugar el cuatro de mayo y los que habían antecedidos los días 2 y 3
cuando los trabajadores fueron brutalmente reprimidos y varios asesinados.
En aquella época había dos grandes organizaciones de trabajadores en Estados
Unidos: La Noble Orden de los Caballeros (The Noble Orden of the Knights of
Labor), que reunía a una gran mayoría; y la Federación de Gremios y Uniones
Organizados (Federation of Organized Traders and Labor Union). Fue
precisamente en el IV Congreso de ésta última organización que Gabriel
Edmonston presentó una moción sobre el horario de los trabajadores, la cual
decía: “Que la duración legal de la jornada de trabajo sea ocho (8) horas diarias
a partir del 1ro de mayo de 1886”.

La lucha se fraguaba desde años atrás, por ejemplo, en febrero de 1886 la
empresa McCormick, de Chicago, despidió a 1,400 trabajadores, en represalia
a una huelga que los trabajadores de la empresa habían realizado el año anterior,
dedicada a la fábrica de máquinas agrícolas,.

La historia marca su paso el día 11 de noviembre de 1887 y gravó con matices
más brillantes que el oro los nombres de Spies, Fischer, Engel, Parsons y sus
compañeros. Ellos fueron víctimas de la conspiración de la creciente burguesía
industrial explotadora de Chicago que creyeron que apagarían la voz de los
mártires, en cambio son millones los que aún no sólo gritan sino que actúan en
defensa de su legado en el mundo.

Para el 1880 Chicago era la ciudad de mayor actividad económica del mundo,
miles de trabajadores procedentes de países distintos y de diferentes etnias
entregaban su fuerza de trabajo, su único medio de subsistencia, y lo hacían a
condición de aumentar las riquezas de la minoría privilegiada por ser dueña de
los medios de producción y ejercer el control político y judicial. Aquí se
verificaba un enunciado que dicta que la explotación desmesurada del trabajador
permite el crecimiento de la plusvalía.

Esos trabajadores de los Estados Unidos venían desarrollando desde 1867 el
movimiento por la jornada de trabajo de 8 horas. Este movimiento reclamaba 8
horas para trabajar, considerando que las 24 horas del día debían ser divididas
en tres partes: ocho horas para trabajar, ocho para descansar, y ocho horas para
el quehacer cultural y social. Además, justificaba el movimiento, con una jornada
de trabajo más corta un mayor número de desempleados sería ocupado en
beneficio del país que sufría entonces la recensión económica del periodo de
post guerra civil.

Los líderes de los trabajadores tenían razón para luchar, porque para ese
entonces las jornadas de 12, 14, y 18 horas diarias eran normales. En
Minnesota existía una ley que imponía multas de 25 a 100 dólares al supervisor
que obligara un maquinista o fogonero de ferrocarril a trabajar más de 18 horas
diarias, excepto en caso de urgencia.

La manifestación del 4 de mayo de 1886 era una manifestación pacífica
organizada por los líderes de los trabajadores, con el objetivo de exponer
públicamente su situación y problemática. Por eso en los años sucesivos los
trabajadores del mundo celebran el Primero de Mayo para denunciar las
injusticias, la explotación y la falta de libertad en memoria de los Mártires de
Chicago, que fueron condenados por el sistema judicial norteamericano por
asumir la representación de los más pobres, no sólo de los trabajadores más
calificados, proclamando las verdades que tanto molestaba a la muy cristiana
burguesía de las distinguidas sociedades de Illinois.

Por ser Chicago una ciudad económicamente principal, hacia ella inmigraron
muchos trabajadores de todo el mundo, como de Italia, Inglaterra, Irlanda,
Alemania, y trabajadores rusos y judíos. Los trabajadores irlandeses y alemanes
que llegaron al Chicago de 1830 a 1848, aún procediendo de sus mismos
orígenes, fueron tratados como seres inferiores por quienes habían acumulado
bienes y capital productivo. Estos burgueses eran considerados pioneros de la
iniciativa privada en orden económico y en su condición de clase mantenían
control absoluto de las instituciones, pero los trabajadores son parte fundamental
del sistema capitalista y sin ellos el sistema no funciona.