¿TODAS LAS ENFERMEDADES AFECTAN A MI SEXUALIDAD?
No todas las enfermedades disminuyen la capacidad sexual. La mala salud física o psíquica puede llevar a una
disminución del deseo y a una alteración en la respuesta sexual, sobre todo las enfermedades que desfiguran el cuerpo
o alteran negativamente la imagen corporal.

Enfermedades cardiovasculares: los ancianos con enfermedades del corazón no tienen que evitar las relaciones sexuales
por pensar que ponen en riesgo su vida, sino acomodar sus relaciones al máximo posible sin que aparezca dolor en el
pecho ni sensación de falta de aire. No hay mayor incidencia de muerte súbita durante el coito que en el resto de la
población.

Hipertensión arterial: Con una hipertensión leve o moderada no es necesario restringir las relaciones sexuales. Es
necesario revisar los medicamentos que se toman para la tensión ya que muchos de ellos pueden disminuir el deseo
sexual.

Enfermedades neurológicas: En los mayores con Enfermedad cerebrovascular la actividad sexual no es causa de
agravamiento de la enfermedad, la baja autoestima, los problemas de movilidad, de comunicación y la depresión
frecuentes en estos pacientes alteran su vida sexual. En la Enfermedad de Parkinson no hay alteración de la sexualidad si
los síntomas están controlados. En las Demencias pueden presentarse episodios de inhibición o de exaltación de la
sexualidad.

Enfermedades pulmonares: Las relaciones sexuales no se alteran por la propia enfermedad sino por la falta de aire, la
mala oxigenación o algunos tratamientos como los corticoides.

Enfermedades urológicas: Son más frecuen tes las infecciones urinarias tras el coito. La insuficiencia renal crónica
produce deterioro de la función sexual. La incontinencia urinaria no deteriora la función sexual, pero casi la mitad de los
ancianos con incontinencia reconocen no mantener relaciones sexuales por la ansiedad y la incomodidad que supone el
escape de orina no controlada durante el coito.
Enfermedades Osteoarticulares: No disminuyen el deseo sexual, salvo por la toma de algunos tratamientos. El paciente
debe buscar la situación más cómoda que no le produzca dolor.

Enfermedades Metabólicas: En la Diabetes la disfunción sexual es muy elevada (65%), principalmente por las
alteraciones circulatorias y de la transmisión nerviosa. Las alteraciones tiroideas también alteran la esfera sexual.
Trastornos Afectivos: Uno de los síntomas de la Depresión es la dificultad para mantener relaciones personales y
sexuales placenteras, algunos de los tratamientos empleados también disminuyen el deseo sexual.

¿TANTA PASTILLA NO PUEDE SER BUENA?
Es cierto que muchos medicamentos alteran la función sexual normal. La mayor parte de estos fármacos pueden ser
igual de eficaces a dosis ligeramente inferiores y otras veces se puede cambiar a otro medicamento alternativo dentro del
mismo grupo de tratamiento, que tenga los mismos beneficios, pero no los efectos secundarios sobre la función sexual.
Consulte a su médico.

Algunos de los fármacos que alteran la función sexual EN LA MUJER son:
* Aumentando el deseo sexual: andrógenos, ansiolíticos benzodiacepinas.
* Disminuyendo el deseo sexual: antihistamínicos, barbitúricos, cimetidina, espironolactona, antidepresivos tricí
clicos, clorpromacina, estrógenos.
* Empeoramiento de la excitación y orgasmo: anticolinérgicos, antidepresivos tricíclicos.
* Agrandamiento de las mamas: estrógenos, antidepresivos tricíclicos.

Y también alteran la función sexual normal EN EL HOMBRE:
* Aumentando el deseo sexual: andrógenos, diazepan, levodopa, haloperidol (bajas dosis).
* Disminuyendo el deseo sexual: los fármacos antiandrógenos empleados en el tratamiento del cáncer de próstata y
los medicamentos mencionados antes y que afectaban a la mujer.

* Impotencia: anticonvulsivantes, algunos antibióticos, antiarrítmicos, algunos antihipertensivos (diuréticos,
betabloqueantes, calcioantagonistas), ansiolíticos, hipnóticos, antidepresivos, antipsicóticos, levodopa, litio,
analgésicos opiáceos, anticolinérgicos, antiespasmódicos, metoclopramida, clofibrato, naproxeno, estrógenos.
* Disminuyen la eyaculación: anticolinérgicos, clonidina, estrógenos, antidepresivos tricíclicos, tiazida, tioridazida.
* Disminución de la testosterona: digoxina, haloperidol (altas dosis), litio, espironolactona.
* Priapismo: heparina, fenotiazidas.

¿SE CONTAGIAN ENFERMEDADES POR EL SEXO A MI EDAD?
La normalidad en las relaciones sexuales en el envejecimiento mantiene los mismos riesgos que tienen a cualquier edad
respecto a las enfermedades de transmisión sexual, son las mismas, con los mismos mecanismos de transmisión y de
prevención.

¿CÓMO DEBO ACTUAR?
La sexualidad debe vivirse en ésta época, como en todas, con comprensión y, lo que es más difícil, con
aceptación. Integrando los cambios inevitables e incorporándolos a la actividad sexual de forma positiva, la frecuencia,
el tiempo dedicado a las caricias y a la estimulación. Superando los condicionantes culturales, la aspiración de ver
ancianos sin interés sexual, el "abuelito" que sólo lee el periódico y juega al tute, y la "abuelita" que sólo hace
ganchillo y un bizcocho buenísimo.

La sensibilidad hacia los cambios del otro miembro de la pareja harán más satisfactoria para ambos la relación,
dialogando y compartiendo las experiencias diarias, como a cualquier edad.

La sexualidad no debe interpretarse como rendimiento cuantitativo. La valoración de la cantidad de coitos o de
orgasmos sólo es propia de la sexualidad inmadura. Aunque también conviene buscar la manera en que la actividad
sexual coital sea tan satisfactoria como siempre, o más. Y para ello es fundamental el hablar de nuestras limitaciones con
el médico que nos ayudará en el ajuste de los medicamentos que puedan ser modificados, en la solución de los
problemas que sean solucionables. A veces es tan sencillo como una crema de estrógenos para lubrificar y vitalizar la
mucosa vaginal de la mujer, y otros no tan sencillos desde la utilización de los últimos tratamientos farmacológicos
como el Viagra y las inyecciones intracavernosas (siempre con valoración de su médico), hasta ayudas externas como
las bombas de vacío y las prótesis. Siempre solicitar aclaración de todas nuestras dudas, sin ninguna verguenza. Y,
por supuesto, nunca...¡NUNCA! aceptar la frase "¿Y a su edad qué quiere...?
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Fuente: www.sexologia.net
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