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Yeyos, soponcios y pataletas
ACEDAASOCIADO.COM
Eramiscruz.blogspot.com
Mi buzón electrónico se desborda de misivas preocupantes de todas partes del
país. Todo el mundo anda estresado con el asunto de la reforma del sistema de
salud que puede ser o no ser aprobada por el Congreso este fin de semana.

Muchos e-mails, por ejemplo, preguntan si alguien sabe si bajo la nueva ley
ciertas enfermedades, padecimientos, males, dolencias, aquejes y achaques
latinos tendrán cobertura o si los llamados “paneles de la muerte” nos dejarán
estirar la pata por desconocer las características del empache y el sereno o no
entender la diferencia entre un soponcio, un patatús y un yeyo.
La verdad es que yo no había pensado en el problema de esas ciertas
dolencias que solo afectan a los latinos.

En los últimos años, el número de médicos y enfermeras que saben curar una
muñeca abierta y que está consciente de que tener el cuerpo pesao, cortao o
disgustao es la misma cosa, ha ido aumentando poco a poco, pero ahora todo
puede cambiar.

Si finalmente aprueban la reforma del sistema de salud, millones de latinos al fin
tendrán acceso a seguros médicos. Pero, ¿quién nos garantiza que las
compañías de seguro aprueben pagar por el tratamiento de, dígamos, males
como “bolas acatarradas” que solo afligen a venezolanos, o una “güevonada
rara” que solo le da a los colombianos?

¿Habrá suficientes psiquiatras versados en las sutiles diferencias lingüísticas
entre países latinoamericanos? En Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo, una
“jartera” (que nunca debe confundirse con empacho) solo significa tener la
panza llena después de una gran comelata. Pero en Colombia, “jartera” es un
estado anímico muy parecido a la “fiaca”, ese profundo desgano existencial que
solo afecta a los argentinos. Y si una puertorriqueña llega con el “moño virao” y
un mexicano se queja de que está “chingado”, ¿recibirán el mismo tratamiento?

Los senior citizens también están a punto de sufrir una vaina colectiva con los
rumores de recortes al presupuesto del Medicare. En uno de los e-mails que
recibí, un grupo de viejitas comparte su Plan B para obtener atención médica
gratis: cometer un crimen, admitir el delito y dejarse encarcelar por el resto de
sus días.

En la cárcel recibirán nuevas dentaduras, extirpación de cataratas y hasta re-
emplazo de caderas —además de casa, comida y cable TV— sin costo alguno.
Al mismo tiempo, ofrecen pistolas y balas a precios módicos a todo envejeciente
que desee participar en este plan alternativo de cobertura médica.
Tanta información negativa ha hecho de mi una mujer al borde un ataque de
nervios y provocado unas “churras de abanico” que … con permiso, me tengo
que ir.

doloresprida@aol.com

Fuente:
http://www.impre.com/eldiariony/opinion/2010/3/18/yeyos-soponcios-y-pataletas-
178664-1.html
Dolores Prida |2010-03-18 | El Diario NY
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