LA LUCHA SINDICAL CAMPESINA: Mamá Tingó



José Gómez Cerda
Presidente de la Asociación Dominicana de Periodistas y Escritores (ADPE)

El primero de noviembre  de cada año se conmemora el  aniversario  de la muerte de la líder sindical campesina
Florinda Soriano Muñoz (Mamá Tingó), asesinada ese día en 1974  en Gualey, Hato Viejo, Yamasá, en República
Dominicana.


SANTO DOMINGO. OCTUBRE 2006

Florinda Soriano Muñoz (Mamá Tingó),  es un símbolo de la lucha por la tierra y un ejemplo de la mujer rural en la
defensa de los derechos del campesinado en República Dominicana y toda América Latina y el Caribe.

Mamá Tingó era un militante de la Liga Agraria Cristiana de una comunidad de 350 familias pobres, que venían
luchando por varios años por la tierra que los vio nacer y que trabajaron varias décadas, pero terratenientes y políticos
disfrutaban de los títulos de propiedad, en forma mal adquirida.

Varios acontecimientos ocurrieron antes del asesinato de la líder sindical. Varios jóvenes fueron heridos, a la señora
Altagracia Rosario le cortaron una oreja, decenas de campesinos de esa comunidad estuvieron en prisión en varias
ocasiones, entre ellos su líder natural, Florinda Soriano Muñoz   ( Mamá Tingó), mujer de edad avanzada y analfabeta,
pero con cualidades y autoridad suficientes para encabezar la lucha contra los desalojos injustificados.

Después de plantear una querella contra el terrateniente Pablo Díaz, la sindicalista fue asesinada por Ernesto Díaz
(Turín).

La Federación Dominicana de Ligas Agrarias Cristianas (FEDELAC), y la Confederación Autónoma de Sindicatos
Cristianos (CASC) denunciaron a nivel nacional e internacional  este asesinato.  Hay que destacar la labor del periodista
Juan Manuel García, quien realizó varios reportajes, antes y después del asesinato, sobre la situación de los campesinos
en esa comunidad; toda la prensa nacional, radio, periódicos  y televisión destacaron ese asesinato.

Décimas, poemas y canciones resaltaron las virtudes de la líder sindical campesina, entre ella un merengue escrito por
Yaqui Núñez del Risco e interpretado por  el cantante Johnny Ventura titulado « Mamá Tingó », y la referencia de la
cantante argentina Mercedes Sosa durante el espectáculo «  7 días con el Pueblo », que organizó la CGT.

Pero el asesinato de Mamá Tingó no es un caso aislado en la lucha por la tierra. El 30 de junio de 1975, en Alto de
Peguero, El Cuey, en El Seybo, fue asesinado Dionisio Frías   (Mister Beca) también militante de las ligas agrarias
cristianas.

En Honduras ocurrió la Masacre de la Talanquera, el 18 de febrero de 1972, y las Masacres de Santa Clara y Los
Horcones, el 25 de junio de 1975 en OLANCHO, donde fueron asesinados 25 campesinos, entre ellos 2 sacerdotes.
Lidia Madariaga, de Nicaragua, líder campesina, fue asesinada, cuando estaba embarazada de su cuarto hijo.

Los asesinatos de líderes campesinos en Colombia y Brasil son permanentes y en masa, siendo estos dos países los de
mayores atropellos a los derechos elementales de los campesinos; pero los asesinatos también han ocurrido en diversas
ocasiones en El Salvador, Guatemala, Haití, Perú y Paraguay.

Recientemente fue asesinada en Colombia Cecilia Gallego, Secretaria femenina de Acción Campesina Colombiana
(ACC), también han sido asesinados otros dirigentes campesinos en otros países  latinoamericanos.

Mamá Tingó es un ejemplo de la participación de las mujeres en el sindicalismo y en la lucha para que la tierra de los
hombres y mujeres que la trabajan.

Al conmemorarse el 30 aniversario del asesinato de Mamá Tingó, rendimos  homenaje a todos los mártires agrícolas de
América Latina y el Caribe, reconocemos a las mujeres trabajadoras rurales, que  trabajan  en regiones donde la lucha  
por  la tierra es la más peligrosa del mundo.

El sindicalismo dominicano y latinoamericano considera a esa mujer campesina, Doña Florinda Soriano Muñoz, (Mamá
Tingó), como un ejemplo de las personas organizadas.

En ocasión de el aniversario de este asesinato, la Federación Dominicana de Ligas Agrarias Cristianas (FEDELAC)
organiza cada año  un Encuentro de Campesinos Mamá Tingó, para analizar la situación del campesinado dominicano y
elaborar un PLAN DE LUCHA DE LOS CAMPESINOS.

                                           ANECDOTAS

Desde la muerte de Mamá Tingó, quien fuera un símbolo de la lucha y defensora de los derechos del campesino en
América Latina y el Caribe, Juan Muñoz de la Cruz, su primo, recuerda cada año aquellas vivencias.
“Éstos eran terrenos comuneros, pero que tenían dueño. Se decía que las tierras eran de unos Marchena, pero la gente
siguió trabajando...
Vino el mayor Román, jefe de las Fuerzas Armadas y le compró dizque a la gente, vino desalojó y esta parte la cercó un
tal Carbucia, no dejaban que uno trabajara y empezó esa lucha’’, cuenta Muñoz de la Cruz.
Más adelante Román vendió las tierras a Virgilio Pérez Bernard para sembrar piña, lo que activó la lucha y provocó el
apresamiento por un mes de decenas de agricultores.
Luego Mamá Tingó y un señor conocido como Higinio arrendaron por un año un terreno, y llegaron los tiempos de
campaña balaguerista, y los políticos prometieron que repartirían la tierra. Empero lo que hicieron fue cercar los
terrenos, provocando así la movilización de todos para asegurar sus terrenos con alambres de púa.
“Ella empezó a moverse por los partidos, nosotros teníamos ya la organización Liga Agraria Cristiana de la FEDELAC y
estábamos afiliados a la Confederación Autónoma de Sindicatos Cristianos (CASC), que siempre defendió a los
campesinos, entonces cuando se empezó a tratar de verse con los políticos y cuando ellos ganaban no daban la cara. Vio
que los campesinos estábamos en lucha y entonces se unió con decisión y sin miedo, se hizo cargo de todo y se hizo
dueña y vocero de todos’’, comentó el primo de 73 años de edad.
Recuerda que formó en una ocasión un movimiento de niños y ocupó la sindicatura de Yamasá en su defensa por la
tierra. Sus agresores no sabían que al matarla las acciones se recrudecerían.
“Valió la pena porque se consiguieron las tierras y producen pimientas, cada quien trabaja, siembran naranjas y hay
hasta granjas de pollo. Si no hubiese sido por ella fuera peor, aunque siguen los enfrentamientos entre los mismos
campesinos’’.
Aunque Muñoz de la Cruz entiende que en su época la lucha valió la pena, en el poblado hay muchos intereses
encontrados. En efecto, allí existen versiones de que hasta la familia de Mamá Tingó se disputa terrenos y parte de su
buen nombre. Por igual, se han disgregado y nadie defiende sus ideales.
Inspirado en la valentía de Florinda Soriano (Mamá Tingó), Brígido Nolasco, profesor de primaria y quien fuera su
vecino en Gualey (hoy Sabana Grande), conserva unos apuntes que escribió hace un tiempo para ella, y reconoce lo
servicial que era la sindicalista campesina.
“Ella era una persona trabajadora, vendía leña a las panaderías y carne para criar dignamente a sus hijos”, refiere al
remembrar la disputa de su tierra con el terrateniente Pablo Díaz, luego que ella pusiera una querella en su contra y
ordenó su muerte a través del capataz Ernesto Díaz (Turín).
Fue en medio de una discusión cuando éste dispuso que le soltaran los cerdos con miras a despojarla de sus terrenos, y
le dijo que de no cederlos quería que la mataran.
“Ella y su esposo fueron donde Balaguer a ver si les cedían la tierra, pero les hacían promesa y no hacían nada, era su
deseo comprarla, pero actuaron muy tarde”.
Entre sus apuntes, Brígido dice que Mamá Tingó era oriunda de San Felipe de Villa Mella;  llegó un día al lugar en que
más tarde contrajo matrimonio con Felipe Muñoz, procreando siete hijos, a quienes cuidaba y protegía junto a una
hermana. ‘’Ni ella ni su esposo tuvieron oportunidad de asistir a la escuela, vivían con el pan de cada día”.
RELEVOS

Una hija de crianza de Florinda Soriano Muñoz (Mamá Tingó), ha continuado la lucha, junto con otros compañeros y
compañeras sindicalistas de la región de Yamasá;  ella se llama Jesús María de Paula, mejor conocida como Enriqueta.

En el año 2000 el  Programa Mundial de Alimentación (PMA), de Naciones Unidas, con motivo del Día Internacional
de la Mujer, rindió homenaje a Jesús María de Paula, líder de la Federación de Mujeres Campesinas Mamá Tingó, de
República Dominicana, por su labor en favor de mejorar la condición del sector campesino.

Las vivencias experimentadas por Enriqueta junto a Mamá Tingó, a pesar de su corta edad, la impulsan a continuar la
lucha que iniciara la líder comunitaria y sindicalista, proponiéndose ésto como meta en la vida.

En octubre  2005, el síndico del municipio Santo Domingo Norte, licenciado Daniel Carvajal Louis, desvelizó una tarja
en honor a la heroína campesina Florinda Soriano Muñoz (Mamá Tingó), asesinada en 1974. La tarja está en la plaza
del mismo nombre, en El Cruce de la Bomba, en la carretera que comunica a Yamasá con Guanuma. Al acto asistieron
hijos y hermanos de Mamá Tingó, y grupos de dirigentes comunitarios.

Mamá Tingó es un ejemplo en la lucha en defensa de los intereses de los hombres y mujeres que trabajan la tierra, para
que no hayan NI HOMBRES SIN TIERRAS; NI TIERRAS SIN HOMBRES.


Extracto del libro: PENSAMIENTO Y ACCION,
escrito por José Gómez Cerda

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